El seguro para castillos hinchables no tiene exigencias específicas, a parte de las que dicta el propio sentido común, a saber, que el castillo debe estar en buen estado antes de ponerlo en explotación, que el montaje y desmontaje debe realizarse con el debido cuidado y respetando las indicaciones del fabricante, así como una permanente vigilancia y control por parte de un operador, que limite el aforo máximo y que esté atento a posibles incidencias.